La forma en que nos relacionamos las personas en nuestro día a día tiene más importancia de la que creemos.
En cualquier conversación , formal o informal, laboral o personal, recibimos y emitimos información, pero las palabras que salen de nuestra boca y llegan a nuestros oídos son sólo una pequeña parte de esa información. Nuestros ojos, nuestro tono de voz, nuestro lenguaje corporal etc, tienen tanta importancia o más que las palabras. Nuestro cerebro tiene la capacidad de recibir toda esa información y descodificarla. Todos sabemos que una misma frase dicha en distintas situaciones y de distintas maneras pueden significar cosas totalmente distintas.
Los avances tecnológicos han cambiado nuestros hábitos de vida, y también la manera de gestionarse las empresas, los procesos de produccion etc, pero la comunicación entre personas no ha perdido importancia.
Con nuestro lenguaje (verbal y corporal) las personas transmitimos confianza, sinceridad, tranquilidad, ímpetu, temor, desconfianza y un sin fin de información acerca de nosotros mismos.
Considero que es de vital importancia para triunfar (en el sentido más profundo de la palabra) , en cualquier campo de la vida, tener una buena capacidad de comunicación, con todo lo que ello implica, ya sea como emisor o como receptor.
Pese a que vivimos un mundo complejo con sociedades muy desarrolladas, y supuestamente más impersonales debido al propio desarrollo de las formas de vida del ser humano, a la hora de la verdad, seguimos tomando muchas decisiones a todos lo niveles en función de las buena o malas sensaciones que nos transmiten las personas. Acuerdos, contratos, pactos o compromisos son palabras que se asocian más al mundo de la legalidad y por supuesto que así es, pero muchos de ellos tienen su origen en percepciones más intuitivas y humanas.
Estamos destinados a entendernos para vivir mejor.
Vamos a mirarnos a los ojos sin miedo, pero sin tensión, deja que vean a través de ellos, y sonríe, sobre todo, sonríe. Es la herramienta más poderosa de comunicación que conozco
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1 comentario:
Me gusta la frase de Karl Wilhelm Von Humboldt. Existen estudios empíricos que muestran que las personas que tienen una vida social más intensa suelen ser personas con un mayor nivel de satisfacción en la vida. El aislamiento no es bueno.
Felicidades por el blog
Francisco Alcaide.
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